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miércoles 18 octubre 2017
Gipuzkoa 1936

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UNA NOTICIA DEL DÍA


CONTRASTES

Lunes, 31 de agosto de 1936

Páginas:

FRENTE POPULAR
Redacción, Oficinas y Talleres: Garibay, 34.
Teléfonos: 14.621 y 14.634.
San Sebastián, lunes, 31 Agosto 1936
ANO I
DIARIO DE LA REPUBLICA
NUMERO 36


Frentes de combate
Las posiciones defensivas de Irún se mantienen intangibles

En el frente sur se establece una rectificación de líneas y en la zona occidental nuestras fuerzas han realizado algunos ventajosos avances

FRENTE NORTE
La artillería y la aviación enemiga lanzaron ayer granadas sobre la población civil. Los facciosos persisten en su táctica brutal que debe quedar al margen incluso en el trance bárbaro de la guerra.

Por fortuna, ese bombardeo no ocasionó víctimas, auqneu escasos desperfectos en algunos edificios.

En el frente, propiamente dicho, nuestra bravísima muchachada mantuvo integramente sus posiciones, e incluso realizó progresos en la parte de Puntxa.

La defensa de Irún se mantiene intangible. Los rebeldes no han avanzado ni un solo paso y han recibido un durísimo castigo en estos últimos días de ataque.

Ayer no fué muy intensa la actividad de la fusilería, y toda la energía rebelde se concentró sobre San Marcial, en donde a veces hubo intenso tiroteo.

Las milicias ciudadanas, que han mostrado en la defensa de Irún su admirable heroísmo, no cedieron ni un solo palmo, y San Marcial sigue siendo un cartel de victoria, de aliento y de estímulo.

Tantas veces como el enemigo, que había acumulado sobre el frente irunés todos sus elementos de combate, atacó a nuestras posiciones tantas veces fué rechazado con importantes pérdidas.


FRENTE SUR
Durante la joranada de ayer hubo intenso tiroteo en algunas posiciones del frente sur, donde también se pudo advertir que el enemigo sufrió bastantes bajas.

En el curso de la jornada se movilizaron nuestras fuerzas para establecer una rectificación de líneas, que traerá como consecuencia la acumulación de efectivos allí donde se considere necesario.


FRENTE DE LOYOLA-AZPEITIA
Durante el día de ayer hubo salidas de reconocimiento en Mandubio y Beizama, sin que fueran replicados nuestros disparos.

En el Hernio y en Iturrioz hubo bastante tiroteo, sin que sufriéramos ninguna baja. Nuestras posiciones permanecen intangibles.

En esa zona, las fuerzas leales pudieron comprobar, por medio de sus avanzadillas, que había un movimiento de unos 200 hombres con mulos, a los cuales se hostilizó enérgicamente, obligándoseles a retroceder.

Las posiciones leales en este sector han mejorado notablemente y todas ellas están inmejorablemente defendidas.

En el sector de Irumuño hubo paqueo durante el día, sin que hubiera alteración ninguna. Tuvimos la fortuna de no sufrir ninguna baja. Las posiciones se mantienen firmes y nuestras gentes hostilizan al enemigo en cuanto advierten el menor movimiento.


A LA LUCHA
Ayer se efectuó la entrega de su bandera al grupo “Thaelmann”

El acto, que resultó emocionante, fué presenciado por enorme público

A mediodía de ayer se celebró en la calle San Marcial el acto de la entrega de una bandera al grupo de milicianos “Tahelmann”, valerosos milicianos que luchan por la razón de la justicia y de la libertad contra el fascismo.

La idea de entregar una bandera a estos bravos milicianos que, juntamente con sus hermanos del pueblo, ponen su pecho y su corazón por la causa justa del proletariado, surgió de un grupo de entusiastas leales, a los que se unieron otros vecinos de la calle San Marcial, aportando su pequeño pero valioso apoyo para que la idea fuese una realidad.

El acto de entrega se verificó, como decimos, a mediodía de ayer, al final de la calle San Marcial, donde formaron los milicianos del grupo “Tahelmann”, siendo vitoreados por el público que llenaba los andenes y la calzada entre las calles de Easo y Urbieta, lugar donde se verificó el entusiasta acto, prueba evidente de la unión del pueblo con los que con tanto fervor y heroísmo luchan por la libertad de la República española, del proletariado, al que por los militares facciosos se le ha querido desposeer de sus legítimos derechos, conquistados con la lealtad al suelo regado por su sudor, porque fué fructificado con su honrado trabajo, palabra ésta tan desconocida por quienes hoy pretenden, con la “razón” de la metralla, imponer una dictadura inicua, y, por lo mismo, absurda.

La entrea de la bandera al grupo “Thaelmann”, que manda el camarada Agustín Zumalabe, revistió toda la solemen sencillez de los actos del pueblo; sin vanaglorias ni apoteosis; con el corazón en los labios al hablar y el alma en los actos.

La bandera, de seda roja –como la noble sangre de nuestros héroes- lleva bordada la inscripción siguiente: “La calle San Marcial al Grupo Thaelmann”, inscripción magníficamente bordada por manos de muchachas entusiastas a la causa. Lleva, además, bordada la cruz de cinco puntas, y la inscripción “M. A. O. C.” (Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas).

Hizo la entrega de la bandera Elvira Arregui, la compañera del camarada Ramón Echeverría, que pronunció vibrantemente el siguiente discurso:

“¡Milicianos del Grupo Thaelmann!:

Vosotros, los que lleváis como principal banderín de guerra el nombre del camarada que por sus ideales comunistas ha sido perseguido en la Historia del mundo contemporáneo; vosotros, los hijos del pueblo, en cuyos corazones late el más noble impulso de generosidad, justicia, libertad e igualdad, al ceñir esos correajes y empuñar las armas de fuego con las que ponéis infranqueable barrera a las hordas fascistas y de los militares traidores a la patria, a la que juraron o prometieron fidelidad hasta la muerte. Ahora, recibía con esta ofrenda de la bandera adquirida por suscripción popular entre vecinos de la calle de San Marcial, algo más de nosotros; algo más espiritual y entrañable, porque ha sdo adquirida la bandera que os entregamos con ofrendas personales que han privado a sus donantes de otras atenciones, y porque la han trabajado manos femeninas que pusieron la fe de su porvenir de mujeres españolas, sin el yugo del imperialismo fascista, en vuestro valor de héroes de esta generación que tantas sorpresas está dando al cobarde que, porque poseía el oro, creyó poseer también la voluntad de los proletariados, que son los que nutren esa masa magnífica de los pueblos, lo más digno, lo más sublime, lo más admirable de todos los rincones del mundo.

Aquí está vuestra bandera, la de los milicianos del Grupo “Thaelmann”; bandera que sabemos la habéis de conservar con cariño y amor y que la sabréis defender con coraje y heroísmo, porque ella es, desde este momento, como el himno que ha de saludaros al tremolar en el viento, lo mismo en tiempo de paz como en el fragor de la batalla contra el enemigo faccioso; igual cuando caiga sobre vosotros la lluvia de plomo que lance el traidor sin entrañas, como cuando el Borbón del sordo añonazo quiera poner la nota trágica en el himno internacional que vuestros pechos cantarán siempre en la estrofa que más ardientemente saldrá de vuestras gargantas: “¡Arriba los pobres del mundo, que luchan por la libertad!”

¡Viva el grupo de milicias “Thaelmann”! ¡Vivan los proletarios de todo el mundo unidos en lucha justiciera! ¡Viva la libertad! ¡Viva la República de los trabajadores!”

Los milicianos y el público contestaron con todo entusiasmo a estos vivas, prorrumpiendo al mismo tiempo, en una entusiástica salva de aplausos.

A continuación, el camarada Ramón Ulacia pronunció estas magníficas palabras:

“Camaradas, ciudadanos todos: Representando al Grupo “Thaelmann”, en este acto cordial y grato de recibir esta enseña para nosotros sagrada, cúmpleme transmitir a todos la expresión de nuestro profundo agradecimiento, como traducción genuina del sentimiento que en este momento solemne nos embarga a todos.

Somos hijos del pueblo, mantenedores esforzados de unos postulados de libertad y de justicia, y en nombre de estos principiso os prometo que defenderemos este pendón, encarnación suprema de nuestros sentimientos, con el ardor que pueda cabernos mientras nuestros corazones proletarios palpiten y nuestros pechos milicianos alienten.

Al retornar a San Sebastián volveremos con esta bandera: tal es nuestra consigna. Y si otra cosa sucediera –que no sucederá- esperar solamente nuestros despojos, pero jamás el cuerpo vivo de este grupo que os saluda a todos agradecidos.

Camaradas: ¡Viva la libertad! ¡Viva España libre!

Nuevas salvas de aplausos y vivas estentóreos.

A continuación, el grupo “Thaelmann”, henchido de satisfacción por la ofrenda de sus hermanos, desfiló por la calle en medio de entusiásticos vivas y aplausos, su aliento más a su postura defensora del régimen que por propia voluntad se dió el pueblo el 14 de abril de 1931, y por cuya reconquista contra el fascismo traidor se lucha en estos gloriosos momentos.

Y nada más para reseñar un acto de esta índole, porque no se trata de un acto de generalotes de guardarropía, donde era tan obligado al reportero verter adjetivos para henchir vanidades de club y resaltar nombres de personajillos de farándula inútil de salón de té.

Recojamos, del grupo “Thaelmann”, el “Viva la libertad” y “Viva España libre”.


El día en Vizcaya
Entrega de una bandera al batallón de milicianos de Bilbao

Bilbao.-Esta mañana, a las once, tuvo lugar la entrega de una bandera por la Juventud de Izquierda Republican, al batallón de milicianos de Bilbao. Formaron en él 1.000 hombres, que aparecían bien armados y uniformados.

Fué madrina la esposa del gobernador, doña Adela de Los Arcos, quien dirigió una vibrante alocución a las fuerzas del pueblo.

El presidente accidental de la Agrupación de Izquierda Republicana, doctor Rodríguez de la mata, leyó unas cuartillas estudiando la situación presente. Dijo que la bandera que se entregaba era la bandera de la democracia y de la honradez, de los hombres que aspiramos a un mundo mejor.

El capitán Aparicio, que manda dichas fuerzas y recibió la bandera, hizo constar su promesa de defenderla hasta morir.

Luego desfiló el batallón con gastadores y banda de música, siendo vitoreadoo por el numerosísimo público que presenció el brillante acto.


ANTE UNA AMENAZA
Réplica de la Junta de Defensa de Guipúzcoa

Por el micrófono de Unión-Radio se hizo ayer pública la siguiente nota de la Junta de Defensa de Guipúzcoa:

“Ante la amenaza facciosa de bombardear Irún, contra todo derecho de gentes, se advierte al enemigo que las familias más expuestas son las de derechas.

Por otra parte, se advierte también que los rehenes derechistas, entre los que se encuentran Víctor Pradera, Honorio Maura, el obispo de Valladolid, et., etc., se encuentran en la ciudad de Irún y serán los primeros en sufrir los efectos del bombardeo.

En cuanto a nuestras fuerzas militares, la bárbara medida de bombardearnos, sólo hará incrementar su voluntad inquebrantable de vencer y su valor magnífico, que tan bien conoce el adversario.

San Sebastián, 30 de agosto de 1936.

LA JUNTA DE DEFENSA DE GUIPUZCOA.”


UNA MANIOBRA DE LA DIPLOMACIA ALEMANA
Mussolini no irá a Berlín

Roma.-Las personalidades más estrechamente ligadas con el Gobierno de roma desmienten categóricamente los rumores según los cuales el mes de septiembre Mussolini hará un viaje a Berlín. Ninguna preparación se ha hecho en ese sentido, ya que el jefe del Gobierno italiano no tiene ningún deseo de ir a Alemania.

En los centros diplomáticos se recoge la impresión de que la noticia, de origen alemán, corresponde probablemente al deseo del Reich de atenuar ciertas divergencias que existen actualmente entre Roma y Berlín.

Ayer se decía en las embajadas y en las cancillerías que Alemania ha querido dar a la opinión pública de Europa la impresión de que la colaboración entre Italia y Alemania es más estrecha y más completa que nunca.

Se trata, por lo tanto, de una maniobra diplomática italiana.


NO PODEMOS PERDER
OBSERVACIONES SOBRE EL TERRENO DE UN HOMBRE QUE HA LUCHADO EN AFRICA

Los defensores de la causa del pueblo no podemos perder, y no podemos perder porla misma razón que invocaba desde Burgos aquel Cavalcanti que se cubrió de oprobio el 10 de agosto de 1932. Digo que no podemos ser vencidos porque “constituyen la mayoría de los generales prestigiosos de España”. Precisamente por esta misma razón, no solamente no tenemos nuestras dudas, sino que creemos que el triunfo del pueblo es un hecho.

Ahora que los “prestigiosos” han recurrido a la ayuda de los moros se nos ocurre citar que hace unos cuantos días el veterano escritor Gonzalo de Repáraz ponía de relieve, desde un diario madrileño, el concepto que los cabileños tenían de los generales españoles. Se concretaba en esta expresión justa: “fajín en barriga, cabeza tontona”.

Muchas veces, durante los días que llevamos de lucha contra el ejército en descomposición auxiliado por el señoritismo fascista, hemos reflexionado sobre una cierta experiencia que nos ha proporcionado una estancia de veintiseis meses en Marruecos, después de que estos generales que no pueden perder habían experimentado el desastre de Annual.

De nuestras impresiones de hombre lego en táctica militar, pero de observador de las cosas que pasan en torno nuestro, hemos podido obtener todo el bagaje de optimismo que nos ofrece esta guerra, corta o larga, a que nos ha abocado el infame orgullo de unos militares carcomidos por la inepcia y por la cobardía.

El nombre de Mola, por ejemplo, nos viene a la memoria en el sentido de considerarlo como una de las mayores garantías del éxito de las milicias ciudadanas. Creemos que para el pueblo es un bien tenerlo por adversario. Mucho se habla de las guerras en el Protectorado de Marruecos, y tal vez los ditirambos de cierta Prensa de entonces han ofrecido el verdadero sentido de aquellas célebres operaciones de castigo, verdaderos desastres prácticos señalados como grandes éxitos militares.

Podemos tener confianza en el triunfo de las milicias del Frente Popular, precisamente por la escasa confianza que nuestra experiencia permite que la tengamos respecto a los célebres hombres del “fajín en barriga” que tenemos enfrente, protagonistas todos de aquella época de hechos de guerra.

He aquí la génesis y el desarrollo de la mayor parte de las operaciones que costaban las vidas a millares en Marruecos: cada semana, desde el campamento general solía llevar un convoy de víveres a las posiciones de avanzada. Un día, más o menos impensadamente, los víveres no pudieron llegar a la avnaza más extrema. Un grupo de moros, bien distribuído, hostilizaba el paso del convoy y su protección. Al campamento general volvían las mulas de la Intendencia con la carga con que habían salido, aumentada con la de diversos hombres heridos o muertos. Consternación en el campamento. Un par de días más tarde se organizaba nuevamente el convoy protegido por medio batallón de infantería. Hacia la tarde los expedicionarios volvían al campamento general extenuados y aturdidos, sin haber podido introducir el convoy en la posición y con una veintena de bajas. Era el segundo intento.

La cosa se ponía seria. Una tercera expedición volvía a las avanzadas. Esta era compuesta por un par de Regimientos de tropa y una o dos compañías del Tercio, que salían bien de mañana del campamento general. A mediodía se enviaban considerables refuerzos a fin de cubrir la retirada de las primeras fuerzas. Las municiones eran derrochadas a millares. La posición avanzada se hallaba al cabo de ocho días sin esperanza de recibir víveres ni municiones. Y la doble expedición volvía al campamento general con el lastre de una cincuentena de bajas, entre las cuales figuraba el jefe de las fuerzs y diversos oficiales. Nuevo fracaso.

De noche las posiciones del frente recibían la visita constante de los “pacos” que no dejaban dormir a la tropa.

Un nuevo esfuerzo se hacía preciso. Entonces ya era un general de brigada quien mandaba las copiosas fuerzas enviadas al frente con la intención de introducir el convoy. Los preparativos no hay que decir que duraban unos cuantos días más.

Recordamos que en una de estas desgraciadas operaciones nos pasamos de las cinco de la mañana a las cinco de la tarde sobre el enemigo parapetado y distribuído convenientemente, sin que la fuerte columna de varios miles de hombres pudiese avanzar un paso más que los anteriores. A las cuatro el general (era Fernández Pérez) abandonaba el lugar. La corneta ordenaba retirada a paso ligero. Las fuerzas, extenuadas, obedecían al toque precipitadamente, abandonando las ametralladoras en el campo. La retirada se convertía en una carrera desenfrenada y no se podía hablar de ninguna unidad compacta. La desbandada era impresionante. Algún veterano que había salido indemne del desastre de Annual emprendía la carrera y no paraba hasta Melilla, a más de setenta kilómetros del frente de combate. Se contaban por centenares los muertos y heridos causados por los certeros disparos de los moros. Las fuerzas de Regulares, estas que ahora ayudan a los “prestigiosos” generales, corían como alma en pena a la retaguardia, no cesando de gritar: “Estar como nada, estar como nada”. Pero huían. Aquel día desgraciado, la mayor parte de las fuerzas se quedaban en el campo. Posiciones de 150 hombrs recibían a 800.

El agua escaseaba y la aguada se hallaba en el fondo de un barranco dominado por los moros. La fiesta costaba un millar de bajas más o menos.

Finalmente, tres o cuatro días después se hacían unos preparativos inmediatos. Se trataba de una de aquellas “operaciones de castigo”. Por la noche eran distribuídas por diversos sectores fuerzas de todas las armas que no bajarían de 15.000 hombres. Una de estas célebres operaciones recordamos que la dirigió Mola. Tenía fama de ser un gran estratega. Durante todo el día nos cansamos de transportar heridos. Esta última operación, a la cual, contribuía la artillería de largo alcance, la aviación y la escuadra que no dejaba de tirar alguna bomba a nuestras líneas y los gases asfixiantes, acababa con un éxito completo. Las bajas españolas no bajaban de 1.500. En cambio no se recogíanmás de dos o tres cientos de moros muertos en el combate.

Mientras tanto, los hospitales de Melilla, eran insuficientes para dar cabida a los heridos que habían luchado a las órdenes de los “prestigiosos” generales.

Es por estas observaciones por lo que tenemos confianza plena en el triunfo definitivo de nuestro ejército popular. Las columnas de milicianos no se pueden comparar a cuatro centenares de moros dispersos. Son una fuerza que lleva la garantía de un ideal legítimo. Ya puede enviar Franco legiones de mercenarios moros y del Tercio. Un hombre de las milicias vale mucho más que esta tropa cobarde que solamente es capaz de fusilar indefensos, como hizo en Asturias.

El ejército del pueblo es numeroso, ardiente y bien armado, y contra él ha de fracasar irremediablemente el orgullo de estos generales ineptos que después de dominar cuatro cábilas dispersas de moros, han escrito para el ejército de vanidososo incultos páginas vergonzosas como las del Barranco del Lobo, Anual y Monte Arruit. Pero esto no volverá a pasar. Aquel ejército se ha desplomado sobre su podredumbre y dejará de existir la monarquía que les alentó obedeicendo más a prejuicios tradicionales y razones de casta, que no a su verdadero valor personal y a sus dotes de inteligencia.

P. M.

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